
La ‘Ñ’ no pertenece al alfabeto latino básico. Esta letra, tan importante en el alfabeto castellano, nació de la necesidad de representar un nuevo sonido, inexistente en latín.
Determinados grupos consonánticos latinos como gn, nn o ni evolucionaron en las lenguas romances hacia un sonido nasal palatal. En el siglo IX, nacieron tres modos diferentes de transcribir el sonido de la “eñe”: Una doble “n” (‘nn’) como en la palabra “anno” (año); un “gn” como en la palabra “lignu” (leño); y un “ni” seguido de una vocal como en la palabra “Hispania” (España).